miércoles, 23 de abril de 2014
Siete
¿Qué decir? De los siete, número arcaico,
¿Qué decir? De ese tiempo, fugaz y ensoñado.
Siete lunas bañaron el cielo pintado,
siete años; su carácter apenas prosaico.
Porque tiempo ha ya, conocí tu sonrisa;
porque son en verdad, las horas muy cortas;
porque siete años ha, y la risa aún me escolta;
porque es la verdad, que los cielos la oigan.
Que las rimas se van y sus tretas son sordas,
las palabras huirán, quemarán sus antorchas...
Mas hay algo que está, inmortales sus hordas,
roca férrea, beldad, sangre rauda en la aorta;
sentimientos, deidad, lo sagrado y su impronta.
Es amor de verdad, y eso es lo que me importa.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Enfrente del espejo
Enfrente del espejo del tiempo
se descubren las cosas veladas:
sentimiento oculto al necio,
que crece y se amaga.
Frente al espejo no hay hoy
ni tiene sentido el mañana.
Dos personas se observan
y no reconocen sus caras.
En el espejo del tiempo
ecos lejanos aguardan.
Sonidos que fueron no son,
y voces que son no se guardan.
En el pulcro cristal, tras sus brillos...
un secreto que tarda.
Una verdad no se oye
y un espejismo se encanta.
En el espejo del tiempo,
viejas canciones se cantan,
mas su música enrarecida
de tiempos nuevos habla.
En el ir y el venir de los años,
todas las cosas se cambian.
Muere el que fue el vivo
y perece entre la nostalgia.
En los ojos, tras el reflejo...
daños y bienes se lanzan.
Siglos de besos prohibidos
se aúnan en mezcolanza.
En el espejo del tiempo
aquel que murió se levanta,
emerge de sus cenizas
para volver a sus ritos y chanzas.
Porque aquello que fue, aunque no sea...
es al pesar la balanza.
Porque aquello que es, aunque no fuera...
será mañana motivo de danza.
martes, 5 de febrero de 2013
Destino
Así se llama esta obra de arte que nace de la curiosa unión entre Dalí y Walt Disney, y que se estrenó más de 50 años después de que sus manos comenzasen a delinear el proyecto, en 2003. No hay mucho que decir al respecto, más allá de que el resultado es la mezcla perfecta entre el surrealismo de Dalí y la belleza de Walt Disney.
Viejos y nuevos caminos
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| Vista del Preventorio desde los inicios del ascenso. |
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| Tendidos eléctricos recortándose contra el cielo azul, a medio ascenso. |
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| Esta misma vista es la que viera el Micra aquella noche iniciática. |
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| Shadows behind the light |
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| Font de Serelles a.k.a. L'espill de Galadriel |
miércoles, 30 de enero de 2013
Somos lo que guardamos
Es curioso pararse de pronto a ver lo que guardamos en la pared, esa clase de objetos que a pesar de estar desfasados, ser infantiles o permanecer llenos de polvo nos negamos a tirar a la basura o relegar a una caja en el trastero.
Desde el insomnio lúcido puedo hablaros de aquello que veo en mis estanterías, de aquello que hace mucho tiempo que está y eso otro que quizá no debiera. Hay objetos y cachivaches de toda índole, pero lo primero que me llama la atención son los libros, ganando cada vez más peso en mi vida y llenando no solo una, ni dos, ni tres, sino hasta cuatro estanterías de mi habitación (y eso que no están todos los que son pero sí son todos los que están). Los hay de cuando era muy niño, a pesar de que retiré la colección de pesadillas; los hay de esos que fueron simple pasatiempo y de esos otros que te marcan para el resto de tu existencia; regalados y comprados; recomendados y menos populares... pero lo importante es que todos ellos forman una gran parte de lo que soy a día de hoy.
Si nos fijamos un poco más, se puede ver otra estantería llena de películas, clásicos y bodrios por igual comprados a 2 x 1 en Eroski. De esas cada vez tengo menos, porque hace tiempo que dejé de comprar y las que presto difícilmente regresan. Un poco más abajo luce la trilogía original de StarWars en vhs, a pesar de que no tengo vídeo, y a su lado algunos cd's de música entre los que se repiten dos nombres: David Bowie y Muse (prefiero no mencionar a Cthulhu Songs).
Hay un corcho con anotaciones sobre mis trabajos literarios, fotos y carteles de algún que otro evento al que he asistido. En grande podemos ver a mi difunto gato Lucas y una radiografía de mi clavícula rota. Cerca, también en la pared, un cuadro inspiracional del señor de R'lyeh para admirarlo con el cd anteriormente mencionado de fondo, en todo un momento de enriquecimiento espiritual.
Y llegamos a la estantería de arriba, ese pequeño espacio dominado por un gorila de peluche llamado Scorwind, a su vez coronado por una boina parisina, a su vez ultrajada por una gorra del Hard Rock Nottingham. Hay también dos peluches más pequeños cuyo nombre prefiero no recordar, unas velas rojas del pub Indiana, un warhammer bien pintado, una Guinnes vacía de UK y unas Bud con historia, pero aquí las apariencias engañan y las botellas más importantes no guardan bebida... sino mensajes. Aunque lo que dicen, por una vez, me lo guardo para mí.
Casi podría decirse que esas baldas de la fotografía me representan, que son pedazos que más que definirme me han ido construyendo con el paso del tiempo. Y vosotros, ¿sois lo que guardais?
viernes, 25 de enero de 2013
To FIB or not to FIB
Ahora que le estoy cogiendo de nuevo el gusto a esto de bloggear con mayor o menor regularidad, voy a recuperar uno de esos temas clásicos de los que tanto hablé en su día en elotrofausto, precursor de este y otros sitios que he ido llenando de reflexiones.
Sí, he de volver, pero a día de hoy no sé ni cómo ni cuando... tan solo sé el dónde. Y si la incertidumbre escuece, nada más me queda que recordar viejas frases con las que quitarle algo de hierro al asunto: Com diría el LCD gegant... Se you next year. ;)
jueves, 24 de enero de 2013
Miss Atomic Bomb
The Killers es uno de esos grupos que he visto un par de veces en directo y que aunque no acaba de ganarse una mención de Best Live, saca de vez en cuando canciones que sí me llegan y me hacen mirarlos con mejor ojo. Es el caso de Miss Atomic Bomb, una balada que en directo puede quedar coja -en realidad opino que a la banda le falta potencia cuando toca en vivo-, pero que en casa y acompañada de este fabuloso vídeo de animación queda muy bien.
Todo sea dicho, soy bastante partidario de los videoclips con historia, pues prefiero que me cuenten algo a ver cómo se suceden las imágenes del sudoroso batería del grupo y lo bien que le queda la nueva melena, para continuar con un muestreo de los dedos del bajo en un torpe slideshow y primeros planos intercalados de la cara del cantante. Al menos, este clip nos cuenta algo, y eso es algo que a mí, particularmente, me gusta.
Otra cosa es que como la mayoría de los grupos que sobreviven al paso de los años, The Killers se hayan suavizado para adoptar un sonido mucho más light que en sus inicios, cuando se desmarcaban con temas como Somebody told me.
En fin, que para un rato
Agur.






