martes, 14 de diciembre de 2010

Los mejores cuentos de Edgar Allan Poe

Edgar A. Poe. Ediciones Mosaico. ISBN: 978-84-92628-43-0


Lo primero que resalta de este ejemplar es el mimo con el que ha sido elaborado, es uno de esos libros recopilatorios genial para regalo o para uno mismo si le gustan las cosas bien hechas. En la contraportada figuran algunos de los cuentos más populares que se incluyen en el tomo, aunque en realidad aparecen muchos más, y junto a cada relato se añaden comentarios de renombrados autores del género.


Poe tiene un algo, un no se qué que lo hace muy especial. Es uno de esos autores que todavía suena a nuevo hoy, y una de las figuras más influyentes en un generó que reinventó por completo. Hoy muchas de las series, películas y libros que se escriben tienen una fuerte esencia de Edgar, lo cual es más que loable teniendo en cuenta que nos abandonó en 1849, aquejado de lo que muchos calificaron de delirium tremens.


Cada cuento cobra vida propia. Encontramos auténticos clásicos, entre los que se hallan El cuervo, Los crímenes de la Rue Morgue, El gato negro, o El barril de amontillado -uno de mis preferidos. Cada uno de ellos nos mete en la piel de diferentes personajes, de los que a veces siquiera sabemos el nombre; Poe se las sabe arreglar de mil maneras para que ni lo notemos.


Autores como Stephen King, Michaell Conelly o Thomas H. Cook, han querido aportar su granito de arena a la edición contándonos lo que Poe fue y sigue siendo para ellos. La mayoría nos describen cómo lo descubrieron en una niñez, que se pierde en el recuerdo de lecturas nocturnas entre las sábanas y con una linterna. Juntos nos recuerdan lo que es la magia de la literatura, y por qué todavía hoy es sinónimo de cultura y entretenimiento.


Ciertamente el autor logra que nos metamos de lleno en cada una de las situaciones que narra, y consigue generarnos una tensión y una intriga que no hacen sino empujarnos a leer más y más. Por algo se dice que es uno de los más grandes de la literatura universal.


No le puedo encontrar una pega a este libro por mucho que se la busque. Considero que es uno de esos imprescindibles que debería estar en la estantería de todo amante de la literatura y los clásicos. Más aún me identifico con el pobre Poe, sabiendo de su triste paso por este mundo. Siempre escribió a precio alzado, y nunca llegó a alcanzar ese sueño anhelado de poder vivir sobradamente de la escritura. Por todo ello, creo que se merece, y mucho, que cuanto menos le echemos un vistazo a eso que con tanto ahínco hacía: crear historias.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Juego de tronos

Canción de fuego y hielo I: Juego de tronos, Ed. Gigamesh, ISBN: 978-84-96208-40-7

El libro que hoy me traigo entre manos es todo un clásico de la literatura fantástica, y su nivel de ventas ha encumbrado la saga en lo más alto, cerca de autores como J.R.R. Tolkien o Ursula K. Le Guin. Su autor, George R. R. Martin, nos sumerge en su particular mundo fantástico donde tal y como él dice, solo se puede ganar o morir.


Juego de tronos es el primer capítulo de la novela río Canción de hielo y fuego. La lectura se estructura de forma inteligente en diferentes puntos de vista, y cada capítulo es narrado desde la peculiar percepción de uno de los incontables personajes que pueblan este mundo ficticio. La trama gira en torno a la Casa Stark, un linaje que se verá obligado a abandonar sus tierras para defender un trono que nunca quiso obtener. Los diferentes miembros de la familia, desde el padre Ned hasta el pequeño Rickon, evolucionan a lo largo de las más de ochocientas páginas que conforman la obra. Así, veremos crecer a unos y envejecer a otros, marcados profundamente por las acciones de aquellos que los rodean. Comprenderemos sus inquietudes gracias a esa subjetividad de cada uno de los episodios, y decidiremos de que bando estamos.

Una de las cosas a destacar del libro es que Martin no tiene miramientos a la hora de relatar la más extrema violencia. Tampoco se le corta la lengua al hablar del incesto como algo normal en muchos de los linajes, y, a mi parecer, se le va algo la mano con las escenas explícitas. De vez en cuando encontramos cosas verdaderamente desagradables.

El entorno que el autor crea para introducir su fábula, recuerda al medievo feudal de la propia Europa. En un mundo en el que la magia y las criaturas fantásticas han sido olvidadas, no nos sorprenderá toparnos con numerosos hijos bastardos, prostitutas, o meternos de lleno en la pobreza y la miseria de las calles.

El mapa que se incluye al principio nos será de utilidad para situar la acción, no es demasiado extenso, pero más que suficiente para que se lleve a cabo este Juego de tronos. Al final, y de manera informativa, se añade información relativa a cada una de las casas o linajes que aparecen en el libro, así como referencias a las unidades de medida y otros datos de utilidad. Esto es de agradecer, sobretodo si se encuentra antes de acabar el libro...

En definitiva, Canción de hielo y fuego I: Juego de tronos, me parece un buen libro para todos los amantes de este tipo de literatura, y una opción interesante para quien desee introducirse en ella y venga de la mejor novela histórica, pues encontrará numerosas similitudes aún tratándose de un mundo inventado. Lo mejor, la capacidad de Martin para meterse en la piel de cada uno de los personajes y hacernos ver sus diferentes posturas. Lo peor: excesiva violencia y algunas partes lentas que pueden correr el peligro de desengancharnos, como se dice comúnmente.

PD: La HBO estrena en 2011 una serie adaptada. Winter is coming...



lunes, 13 de septiembre de 2010

El juego del ángel

He de ser sincero, después de leer La sombra del viento, novela que no me pareció una obra maestra como a muchos, pero si un buen libro, documentado y coherente, me doy de bruces con este extraño experimento, que es lo que para mi ha resultado ser El juego del ángel.

Como no podría ser de otra forma, mi opinión es personal y subjetiva como la que más, y aviso previamente de ello porque si algún defensor a ultranza de Zafón cae en esta entrada probablemente quede aquejado de un síncope.

La verdad, y sin tapujos, es que pensándolo fríamente la novela me ha parecido bastante horrorosa. Hay algo sobretodo que me decepciona profundamente, y es el no encontrarle ninguna finalidad moral ni ningún propósito especial a la historia, me ha dejado tan vacío, tan indiferente, que la sensación llega a sorprenderme y desencajarme.

La obra comienza recordando mucho, demasiado diría yo, al libro que consagró a Zafón como un autor mundialmente conocido. Seguimos los pasos de un tal David Martín, un joven chico que pelea por abrirse paso en el mundillo editorial y hacerse un hueco como escritor. Sin embargo no llego a conectar bien con el personaje, cosa grave teniendo en cuenta la similitud de nuestras aspiraciones.

A media novela, y no se por qué demonios, aparecen los personajes de La sombra del viento, y la cosa se mezcla en una trama sin demasiado sentido que parece sacrificarlo todo a favor de un sobrevalorado cameo que no lleva a ningún lugar. Nada me aporta que aparezcan los protagonistas de La sombra del viento, de la misma forma que nada me aporta que Zafón trate de ganarse nuestra simpatía con un torpe acercamiento hacia ellos.

La trama en si de la novela podría haber sido mucho mejor enfocada para mi gusto. A título personal, llegué a interesarme medianamente por el personaje de Andreas Corelli, que en un principio se nos presenta misterioso pero que acaba perdiendo todo el encanto tras demasiados desvarios que no se a dónde demonios nos llevan.

El final, por su parte, no podría haber sido peor, y he hablado de esto con varias personas que también han leído la novela, y que coinciden en que aquí nada tiene ni pies ni cabeza. Da la sensación de que Carlos Ruíz se puso a escribir sin saber hacia dónde navegaba, y que cuando vio que había llenado un buen tocho de páginas se inventó un cierre precipitado para una epopeya sin ningún sentido.

En definitiva, si de mi dependiese, y sintiéndolo muchísimo, opino que este tostazo es y será por siempre un autentico fiasco en la carrera literaria del autor de renombre. Por otra parte, y ligero conocedor de cómo funciona la industria literaria, no creo que esto le afecte demasiado, es más, seguro que hay muchísima gente que enmarcará este libro como una obra de culto. A mi, ya han visto que no habrá manera de convencerme.

viernes, 2 de julio de 2010

La sombra del viento

La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, es la última novela que ha pasado por mis manos en estos ajetreados días de mi vida. Un libro apasionado; Zafón se desvive en hacernos vivir el momento exacto que quiere retratar. Particularmente, me resulta gracioso el hincapié continuo que hace en la niebla de una Barcelona que se nos presenta siempre entre brumas. Una y otra vez a lo largo de la historia, el autor recurre a este fenómeno atmosférico para hacernos entrar en situación.

Los personajes de La sombra del viento son profundos y elaborados, y se enmarcan perfectamente en esas calles Barcelonesas de los años veinte y cuarenta. Es curioso el paralelismo entre los que se podría decir son los dos personajes principales: Julián Carax y Daniel Sempere. El primero es un escritor condenado al olvido, y el segundo un joven que años después topa con el único ejemplar que queda de uno de sus libros. Interesante el planteamiento que hace aquí el autor, donde plasma que aún a pesar del paso del tiempo, la vida de ambas personalidades tiene mucho en común, llegando casi a tocarse en muchos aspectos.

La España anterior y posterior a la guerra queda fielmente retratada. Atravesamos varios episodios históricos importantes del país, siempre girando en torno a una guerra civil que primero se intuye y después deja ver sus consecuencias. El inspector Fumero será el auténtico retrato de la tiranía y el abuso de autoridad, que bien pudo darse y se dio en aquellos aciagos días. No obstante, no deja de ser "el malo de la película", demasiado previsible quizá.

La trama atrapa, personalmente no hasta el punto de no poder soltar el libro. Lo que si que diría en favor de Zafón es que su escritura resulta de una calidad indudable. Hay veces que deja de importarte el contenido de lo bueno que es el continente, no se si me explico.

Una obra que ha vendido más de seis millones de ejemplares en el mundo por fuerza debe ser buena, si bien no soy demasiado partidario de los giros que da la narración en ciertos puntos. Una muy buena lectura, aunque yo no la catalogaría de imprescindible.

jueves, 1 de abril de 2010

La catedral del Mar

La catedral del Mar, de Ildefonso Falcones, ha sido comparado en su propia contraportada con "Los pilares de la tierra", de Ken Follet: <<Barcelona ya tiene sus Los pilares de la tierra>>. Yo, como lector profano y cabezota, que aveces me niego a leer un libro por el mero hecho de que todo el mundo lo lee, no puedo decir si la comparación es acertada o no, pues no he tenido el placer de descubrir dicha obra de Follet, no obstante si he leído el manuscrito de Falcones, y de él si puedo hablaros desmedidamente.


Lo primero que uno piensa al comenzar a leer La catedral del Mar, es la enorme documentación que se ha llevado a cabo para construirlo. Uno se da cuenta de que el autor se ha empapado de la historia Barcelonesa del siglo XIV, y de que a lo largo del libro la inmersión en la época promete ir en aumento.


La ambientación es soberbia. No hay un solo momento en que uno dude de dónde está, y de cuando suceden los acontecimientos. La única pega que se le puede aplicar a esto, es que al principio de la lectura, cuando uno no está muy implicado con los personajes, es posible que resulte algo cargante tanto dato "de archivo de biblioteca".


No obstante la trama va atrapando lentamente, sin forzados golpes de efecto ni giros que no vienen a cuento (lo cual se agradece y mucho). Allá por la página doscientos ya no hay remedio para el mal, y uno se encuentra totalmente enganchado a la narración de las aventuras y desventuras de Arnau Estanyol, un siervo de la tierra que conoceremos desde su mismo nacimiento, y al que acompañaremos a lo largo de penurias y alegrías, durante las 662 páginas que componen la novela.


Resultaría una injusta mentira decir que La catedral del Mar es un mal trabajo. Todo lo contrario, es la clase de libro que da la sensación de haber sido cuidado hasta el más mínimo detalle, y lo que al principio comienza como un simple reconocimiento, se va tornando en admiración a medida que se devoran las hojas, a medida que uno se acostumbra al particular modo de escribir de Falcones y se sumerge por completo en la Cataluña feudal que tan bien describe. Es uno de esos ejemplares que emprendes con algo de pereza, y que finalizas quitandote el sombrero. Sin duda alguna merece todas las buenas críticas que ha recibido. Ildefonso ha creado un clásico.

domingo, 21 de marzo de 2010

Ese "algo especial" (I)

Son muchos los libros que han pasado por mis manos a lo largo de mi corta existencia, más de los que recuerde y menos de los que me gustaría. Sin embargo hay una sensación sin igual, que se repite cada equis tiempo, y que tarda mucho en volver a dejarse palpar. No es otro sentimiento que el de saber que tienes una joya en la mesita de noche, una historia trepidante que te devora la conciencia y hace que olvides del mundo que te rodea. Esos libros tienen un "algo especial", un indescriptible "aquel" que los hace irrepetibles e inolvidables, y por eso hoy voy a rendir un pequeño homenaje, a esos textos que un día a mi me quitaron el sueño.


Me sería imposible enumerarlos, pues son tan diferentes en cuanto a temática se refiere que no podría ponerse un por encima del otro. Simplemente dejaré constancia de ellos a continuación, sin ningún otro orden que con el que lleguen a mi cabeza.




  • El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien
    Un auténtico clásico de la literatura fantástica que leí cuando tenía doce años azorado por mi insistente hermana. Decía que no podía cometer la indecencia de ver primero las películas, y hoy soy yo el que puedo afirmar que me alegro sobremanera de haberle hecho caso, pues este tochazo tiene una magia especial que te atrapa hasta la última página. Poco puedo decir del mundo de ESDLA que no sepais, ya que su difusión es tan vasta que es realmente difícil encontrar a alguien que no lo conozca. Soltaré una lanza también a favor de Peter Jackson, ya que creo que fue capaz de transladar al cine la magnitud de la obra, que se dice pronto...

  • La conjura de los necios, de John Kennedy Toole
    Este libro se merece un punto y a parte, se merece que le dedique un post entero, por ser una de esas historias que pudiendo haber sido mediocre, se te inca en la memoria por su originalidad y sentido del humor. Ignatius Reilly es un nombre difícil de olvidar, y es que este personajazo no deja indiferente a nadie. El libro es corto y se lee más que cómodamente en una tarde, eso si, es probable que a uno le repugne tanto en un principio que lo relegue a la estantería. Recuerdo que Ignatius me dio tanto asco la primera vez que supe de él, que casi lo abandoo a su suerte... ¡que tremendo error hubiese cometido! La conjura de los necios es, ante todo, la caricatura de un desecho de la sociedad que no obstante, y por alguna inexplicable razón, no tarda en hacerse un hueco en nuestro corazón de lector.

  • Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena
    Pronto uno descubre que el título de este libro nada tiene que ver con lo que uno se imagina. Torcuato fue capaz de vivir interno en un sanatorio mental, para lograr la inspiración que daría fruto a este libro. El resultado no podía haber sido mejor, y uno se debatirá durante toda la novela entre la locura y la cordura, hasta un punto en que casi querría ser partícipe de las decisiones que se toman entre los muros del manicomio.

  • El nombre del viento, de Patrick Rothfuss
    El nombre del viento ha sido el último, el postrero tesoro que acabé lamentando haberlo hecho. Poco puedo añadir en realidad a lo que ya comenté de él en su día, solo que espero con ansia su continuación. A ver si el dichoso Rothfuss se decide a entregarlo de una vez a la editorial...


Y aquí lo dejo por hoy, con la esperanza de encontrar pronto otra reliquia que añadir a la lista.

jueves, 4 de febrero de 2010

El nombre del viento

El nombre del viento, de Patrick Rothfuss, es sencillamente brillante. A estas alturas hay ya miles de críticas blogueriles que lo avalan como una verdadera joya de la literatura fantástica. El libro se ha traducido a veintisiete idiomas, y por una vez las opiniones que han precedido su fama, son una muestra de la calidad real de la obra.


Hacía años que no devoraba un libro de tales dimensiones en tan poco tiempo, y es que apenas he tardado cinco días en leer las casi novecientas páginas que lo componen. Rothfuss ha demostrado tener una narrativa diferente, llena de símiles y metáforas frescas y certeras. Se le ha comparado con grandes del tamaño de Tolkien, y lo mejor es que realmente merece este honor. Ha reinventado un género lleno de clichés repetidos hasta la saciedad, y ha creado uno de esos personajes inolvidables, un antiheroe atípico que ha logrado calar hondo en la memoria colectiva de muy variopintos lectores.


Pat acierta muy bien ridiculizando las redundancias típicas de las novelas épicas, y logra crear una historia cercana, creíble, y a la vez mágica y novedosa. Sin una clara estructura en la que se diferencien introducción nudo y desenlaze, El nombre del viento pasaría más a ser la introducción en si misma. Pero... ¿cómo es posible mantener el interés en una introducción de novecientas páginas? La respuesta nos la da, mejor que nadie, el propio Kvothe:



"Viajé, amé, perdí, confié y me traicionaron."

Una lectura recomendada, incluso para aquellos que no sean muy fanáticos del género. y una vez más, el ejemplo de la ineptitud y la poca visión de muchas editoriales, que tuvieron esta joya entre sus dedos y no se dignaron a darle una oportunidad. Catorce años es lo que ha tardado el pobre Rothfuss en ver publicado el primer tomo de su trilogía. Tardo siete años en escribirlos (los tres libros), y otros siete en corregirlos y dar a la luz el primero. Ahora, todo el mundo espera ansioso la continuación: El temor de un hombre sabio, que aunque está escrito desde hace bastante tiempo, está siendo sometido a una corrección exhaustiva. El propio Pat reconocía su tendencia perfeccionista al decir que había escrito trescientas nuevas páginas para la segunda parte.


Acabando, diré que El nombre del viento apunta muy buenas maneras para convertirse pronto en un clásico, y que si en algo debe contar mi humilde opinión, os recomendaría encarecidamente que lo tuvierais en vuestras estanterías.

jueves, 28 de enero de 2010

El cuento número trece

Desde la primera página, El cuento número trece resalta por sus bien escogidas palabras, y por sus brillantes oraciones. Es un libro de esos que dan gusto leer por el mero hecho de como están escritos. Diane Setterfield, y una no menos loable traducción al español de Matuca Fernández de Villavicencio, hacen que la lectura de esta novela resulte muy agradable.


Por lo que respecta a la historia, El cuento número trece nos sumerge de lleno en una de esas tramas familiares a la antigua, un relato con marcada introducción, nudo y desenlace, que no dejará un cabo por atar tras haberlo leído.



<<Cuénteme la verdad>>, pide Margaret, pero la verdad duele, y solo el día en que Vida Winter muera sabremos qué secretos encerraba El cuento número trece, una historia que nadie se había atrevido a escribir.

Se nos pone en la piel de Margaret Lea, quien recibe una carta de la famosa escritora Vida Winter, pidiéndole que se reúna con ella para redactar su biografía. La narrativa se va alternando entre la primera persona de la señora Winter y de la propia Margaret, que desde un principio se nos muestra como una joven retraída en si misma, encerrada en sus lecturas. Poco a poco, los sucesos de los que da fe la escritora van superando a la propia historia de Margaret -que casi queda en un plano anecdótico-, y a mitad del libro veremos claramente que el peso de la historia recae sobre la casa de Angelfield, y la infancia de la señora Winter.


Da la sensación de que Setterfield ha dejado mucho de sí en las páginas de la novela, sobretodo cuando reitera la pasión de Margaret por la lectura, y por las novelas clásicas del tipo Jane Eyre -cuyo título se repite hasta la saciedad-, o Cumbres Borrascosas. Esta, por su parte, diría que es la parte más cargante del conjunto, sobretodo por su excesiva repetición.


Una intriga con ritmo pausado, que no obstante logra atrapar desde la primera página. Un final digno, y más de una sorpresa que no tiene nada que ver con giros rebuscados ni el ansia de aplausos efímeros. El cuento número trece es un buen libro, una clásica tragedia de las de toda la vida, que sin embargo nos deja un agradable sabor a novedad en los labios. Una lectura recomendada para los que busquen un relato con principio y final señalados, sin medias tintas ni retales inconclusos. El típico relato en el que al final se sabe hasta lo que pasa con el gato.

jueves, 21 de enero de 2010

Drácula, el no muerto

Dacre Stoker e Ian Holt, decía la portada, llamándome desde una estantería del Eroski. El biznieto de Bram Stoker había escrito la secuela oficial de Drácula, basándose en las notas dejadas por el artista, y no solo eso, sino que se había ayudado de un historiador para dotar a la novela de consistencia. La primera impresión, quizás muy influenciada por una primera lectura del clásico a los dieciseis años, me empujó irremediablemente a gastar los veinte euros aproximados que valía el libro; desde luego en aquel momento no tenía ni idea de lo que iba a encontrarme.


No se si es un problema de traducción, que quizás sea lo más probable, pero Drácula, el no muerto es para mi gusto uno de esos libros en los que el estilo brilla por su ausencia. Desde el principio nos damos cuenta de que la novela presenta una escritura más bien pobre, en la que es muy habitual ver la misma palabra seis veces en una sola página, por ejemplo. El hecho de que la historia continue donde acabó la novela de Bram, por otra parte, nos empuja a darle una oportunidad al libro.


Spoilers a continuación. No continuar si se va a leer el libro.


La locura se desata cuando, no sabes muy bien en que momento, empiezas a darte cuenta del tremendo batiburrillo de hechos reales y ficticios que se narran, y es que aunque parezca inverosímil, en un mismo libro aparecen personajes tan dispares como el Drácula histórico, la condesa Erzebet Bathory o Jack el destripador. Si a esto sumamos dragones que escupen fuego, el cameo del propio Bram Stoker, y la aparición de numerosos personajes históricos de la época, la sensación de caos se hace insoportable. La guinda final, la pone un gran transatlántico que más tarde descubrimos que es el Titanic.


Fin de los spoilers.


En definitiva, la novela hace tal mezcla de sucesos totalmente inconexos, que uno no sabe a que atenerse, y anda algo desorientado preguntándose qué será lo próximo. Esto, unido a lo antes mencionado, hace que el libro cojee bastante, y es solo después de terminarlo, cuando nuestro cerebro genera un recuerdo algo anecdótico,e incluso gracioso, debido al sinsentido. Es una novela que no recomiendo, a menos que queráis tomároslo con humor y reíros un rato. Por otra parte, no se os presentará otra oportunidad de ver inmersos en la misma trama a Drácula y el destripador. Vosotros mismos.

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