domingo, 21 de marzo de 2010

Ese "algo especial" (I)

Son muchos los libros que han pasado por mis manos a lo largo de mi corta existencia, más de los que recuerde y menos de los que me gustaría. Sin embargo hay una sensación sin igual, que se repite cada equis tiempo, y que tarda mucho en volver a dejarse palpar. No es otro sentimiento que el de saber que tienes una joya en la mesita de noche, una historia trepidante que te devora la conciencia y hace que olvides del mundo que te rodea. Esos libros tienen un "algo especial", un indescriptible "aquel" que los hace irrepetibles e inolvidables, y por eso hoy voy a rendir un pequeño homenaje, a esos textos que un día a mi me quitaron el sueño.


Me sería imposible enumerarlos, pues son tan diferentes en cuanto a temática se refiere que no podría ponerse un por encima del otro. Simplemente dejaré constancia de ellos a continuación, sin ningún otro orden que con el que lleguen a mi cabeza.




  • El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien
    Un auténtico clásico de la literatura fantástica que leí cuando tenía doce años azorado por mi insistente hermana. Decía que no podía cometer la indecencia de ver primero las películas, y hoy soy yo el que puedo afirmar que me alegro sobremanera de haberle hecho caso, pues este tochazo tiene una magia especial que te atrapa hasta la última página. Poco puedo decir del mundo de ESDLA que no sepais, ya que su difusión es tan vasta que es realmente difícil encontrar a alguien que no lo conozca. Soltaré una lanza también a favor de Peter Jackson, ya que creo que fue capaz de transladar al cine la magnitud de la obra, que se dice pronto...

  • La conjura de los necios, de John Kennedy Toole
    Este libro se merece un punto y a parte, se merece que le dedique un post entero, por ser una de esas historias que pudiendo haber sido mediocre, se te inca en la memoria por su originalidad y sentido del humor. Ignatius Reilly es un nombre difícil de olvidar, y es que este personajazo no deja indiferente a nadie. El libro es corto y se lee más que cómodamente en una tarde, eso si, es probable que a uno le repugne tanto en un principio que lo relegue a la estantería. Recuerdo que Ignatius me dio tanto asco la primera vez que supe de él, que casi lo abandoo a su suerte... ¡que tremendo error hubiese cometido! La conjura de los necios es, ante todo, la caricatura de un desecho de la sociedad que no obstante, y por alguna inexplicable razón, no tarda en hacerse un hueco en nuestro corazón de lector.

  • Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena
    Pronto uno descubre que el título de este libro nada tiene que ver con lo que uno se imagina. Torcuato fue capaz de vivir interno en un sanatorio mental, para lograr la inspiración que daría fruto a este libro. El resultado no podía haber sido mejor, y uno se debatirá durante toda la novela entre la locura y la cordura, hasta un punto en que casi querría ser partícipe de las decisiones que se toman entre los muros del manicomio.

  • El nombre del viento, de Patrick Rothfuss
    El nombre del viento ha sido el último, el postrero tesoro que acabé lamentando haberlo hecho. Poco puedo añadir en realidad a lo que ya comenté de él en su día, solo que espero con ansia su continuación. A ver si el dichoso Rothfuss se decide a entregarlo de una vez a la editorial...


Y aquí lo dejo por hoy, con la esperanza de encontrar pronto otra reliquia que añadir a la lista.

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