viernes, 28 de octubre de 2011

Vampiros de porcelana, o el éxito de Crepúsculo

¿Dónde reside el éxito de esta saga para adolescentes? Ciertamente resulta algo inquietante que estos vampiros algo afeminados que brillan bajo el sol, hayan cosechado tal fortuna en taquilla y en las propias librerías (no olvidemos que todo este extraño cóctel procede de los libros de Stephanie Meyers). ¿Un ingrediente secreto, quizá, o simplemente mucha publicidad y un público muy claro?
Sea como sea las cifras están ahí, y yo no puedo dejar de buscarle una explicación racional al tema.



Cinéfilo aficionado, mi pasmo va en aumento cuando me encuentro con una adolescente lánguida y profundamente depresiva que se pasa meses llorando por la ausencia de su novio vampiro reluciente, y no son lágrimas de cocodrilo, la chica grita como si la vida le fuese en ello. A todo esto, la cámara va girando en torno a su alma atormentada, mostrando a través de la ventana el paso del tiempo, que no se limita a unos días de reflexión, sino que por poco deja a nuestra protagonista cerca de la senectud. ¿Es este el modelo a seguir para nuestras jóvenes, la total y sumisa dependencia de un hombre paliducho que tiene 300 años y todavía ronda el patio del instituto?

Personalmente, no salgo de mi asombro ante oraciones magistrales del nivel de: “Estoy imprimado de ti”. Y esto lo dice un hombre-lobo... ¿Se supone que se han orinado el uno encima del otro? ¿O qué demonios está pasando aquí? Ciertos aspectos como este hacen que la historia ronde en muchos puntos el ridículo, como cuando en un acto de amor desesperado, nuestra joven falta de sangre (nunca mejor dicho), decide probar diecisiete clases de suicidio con el objetivo de atraer para sí a su amado Spontex. El mensaje es de un valor moral incalculable: “Como no me hace caso, me quito la vida, y así no le quedará más que venir a salvarme”. Pero lo peor de todo es que la cosa funciona, y Mr. Proper acaba regresando para rescatar a su querida Bella de una muerte segura (eso sí, tras dejar que lo intente unas cuantas veces).

Después viene la parte más hilarante, y es la batalla perruna entre el vampiro y el lobo, que combaten entre si por el amor de Bella. Dos adversarios supuestamente enfrentados desde tiempos ancestrales que se preocupan más de quitarse la camiseta antes de pelear, que de hacerse realmente daño. No me digas cómo, la historia acaba dejándolos a los tres en la misma tienda de campaña en pleno monte, y mientras uno la calienta (literalmente) el otro se limita a observar la escena. Un ejemplo más de moralidad para las nuevas generaciones (y a estas alturas ya vamos sobrados).

Ni cortos ni perezosos, y como colofón, el anuncio de la nueva película nos muestra a la susodicha Bella embarazada por obra del divino, en un remake de lo que fuese ya un best-seller en sus tiempos: La Biblia. ¡Ahora sí que sí! ¡Los chavales van a creer hasta en Jesucristo! Créanme, si nadie para esto, va a acabar por convertirse en un problema más serio de lo que parece.

jueves, 27 de octubre de 2011

Importar un blog de Wordpress a Blogger

Aprovecho para incluir este breve pero muy útil tutorial sobre cómo importar un blog de Wordpress a Blogger:



  1. Entramos al Dashboard (Escritorio) del blog de Wordpress en cuestión, y vamos a Herramientas > Exportar

    Clickamos en Exportar (valga la redundancia), y vamos al segundo paso.
  2. Este es el paso más interesante, pues nos permite hacer un filtrado de los post que deseamos exportar. Podemos hacer selección combinado fecha, autores y categorías entre otros.

    Una vez llevada a cabo la criba, pinchamos en
    Descargar el archivo de exportación
    , y automáticamente se nos bajará el .xml en cuestión.
  3. Ahora viene el paso más crítico, y es que Blogger no acepta el .xml de Wordpress. Por ello, debemos transformarlo para que lo reconozca correctamente, y esto lo haremos desde una aplicación online muy sencilla: Wordpress2Blogger

    Seleccionamos el archivo .xml que acabamos de descargar, clickamos en Convertir, y el programa nos devolverá un equivalente válido para su subida a Blogger.
  4. Ahora sólo queda importar desde Blogger nuestro .xml convertido. Para ello vamos a Configuración>Básico>Importar blog, donde se nos pedirá el archivo previamente convertido, y se nos dará la opción de publicar automáticamente las entradas importadas.

    Hecho, le damos a Importar, y en segundos tendremos nuestras entradas correctamente transferidas a Blogger desde Wordpress.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El éxito

¡Ah! ¡El éxito! Tremebunda reflexión podría surgir sobre sus caminos, sus tretas y sus embustes. Cuantas personas que triunfan sin merecerlo... ¿no es eso? Craso error amigos míos, pues es el público quien sienta en el trono a esos más o menos insulsos merecedores de fama. Somos nosotros, cada uno de nuestros envejecidos traseros, sentados ante televisores que decimos detestar pero no apagamos nunca. Así está el mundo, y puede que así sea como deba estar. Al fin y al cabo quizá no merezcamos más de lo que tenemos.


¿Por qué el éxito? ¿Por qué comenzar esta pequeña bitácora hablando de algo tan inalcanzable? Sencillamente porque todo en este mundo parece girar alrededor de eso. Un servidor le ha dado miles de vueltas, ha tratado de encontrar esa fórmula magistral por incesantes caminos, y no obstante sigue hallándose solo ante la duda, de si es real eso que llamamos triunfar en la vida.

Llegados a este punto, únicamente puedo pensar que el éxito es algo casi fortuito, que no existe aquello de labrarse un futuro con el sudor de la frente. Que el sueño americano no es más que una invención de un país ajeno que ha dedicado demasiado tiempo a contar las estrellas de su bandera. Siendo esto así, y hallándome yo tan distante de todos estos pensamientos, he decidido instalar mi pequeña atalaya en el espacio exterior, en un lugar alejado de esta marabunta en la que las cosas no se pueden razonar con sentido.


El otro astro, ese será mi hogar, un lugar a la par metafórico y ridículo desde donde lanzar reflexiones marcianas sobre asuntos mundanos. Quizá esté en lo cierto cuando pienso que el mundo es un mundo cada vez más extraño, o puede que el raro sea yo, pero sea como fuere todo es menos doloroso desde aquí, desde el silencio del falso anonimato que me brindan las estrellas.

Pero estamos hablando del éxito señores. De su búsqueda y de su indescifrable paradero. A lo largo de mis años de humilde experiencia solamente he descubierto una cosa, y es que quizá el éxito llegue simplemente cuando dejas de buscarlo, cuando tus neuronas se hallan sometidas a tal nivel de ñoñeria y espantos, que explotan y se sinceran por vez primera. Sea así, y que sirva de precedente, pues estas neuronas ahora alienas a nuestro querido planeta tierra, piensan campar a sus anchas en este frío y confortable subterfugio de la mente: El otro astro.
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